T. A. O.

Inicio » Cáncer » Sano y salvo.

Sano y salvo.

Adjunto mis comentarios a la conferencia “Sano y Salvo” de Juan Gervas, un ejemplo de médico holístico que, aun dentro del sistema de la medicina farmacéutica, sabe diferenciar muy bien lo que es ser “médico” de lo que no,  para no tenerse que amoldar a un sistema  que  te pueda incluso estar evitando serlo adecuadamente. Aunque hago mis puntualizaciones que a lo mejor pudieran parecer disonantes con su mensaje, nada más lejos de mi intención, ya que dentro de mi teórica “disidencia” sin embargo me quito el sombrero ante médicos de verdad como él que han tenido la suerte de poder continuar dentro de él, y ante las evidentes utilidades de esta medicina científica y sus galenos.

Comienza diciendo que en el anterior siglo la edad media de la población se ha duplicado de 40 a 80 años, aunque no aclara que la mayor parte de este aumento de la supervivencia no se debe a las medicaciones sino a las mejoras en la higiene, cosa que recuerdo para que  no quede la posibilidad de esta idea errónea.

Es importante lo que dice respecto a que los estudios, llamados científicos, siempre se basan en alguna  “media” que se considera supuesta “normalidad” a conseguir, y que aunque demuestran estadísticamente cosas en la población estudiada (muestra), ello no asegura que sus conclusiones sean extrapolables a la población general, o mejor dicho al paciente en particular que padece otros procesos además del estudiado en tal  estudio del fármaco que sea.  Dice que casi nadie  estamos en la media y lo que quiere transmitir a mi entender es este problema. Porque, añado, da la sensación de que porque haya cierto estudio que diga que tomar tal o cual fármaco pueda ser mejor en determinado proceso clínico, los médicos ya deben prescribirlo a todos los pacientes individualmente, cuando seguramente estos pacientes son diferentes a los de la muestra,  para empezar porque para los estudios se eligen habitualmente pacientes “sanos de otros procesos”.

Al pretender definir lo que es salud con “biometría” la medicina nos está imponiendo “cómo debemos vivir dentro de su concepto de normalidad” que está condicionado  por sus  mediciones y sus postulados, axiomas o teorías, que pretenden que identifiquemos siempre con lo que sería  la verdad, y eso creo que no es así. Por ello se ha convertido esta medicina en un arma para la uniformización de la sociedad, en la que  sus científicos se creen en el derecho de  “dictar” lo que es normal y lo que no lo sería. Llegando incluso al absurdo de decir que envejecer no es normal porque ahora alguien habría decidido que es una enfermedad. Esto, a mi entender,  no es medicina sino  simple márquetin (que tendrá sus intenciones crematísticas y no me refiero sólo a las económicas), y la prueba de ello es que alguien paga a un gran medio de comunicación, como explica en la charla,  para seguramente intentar implantar dicha creencia en la sociedad. Pero lo que creo que no aclara es que esto no lo hacen los investigadores médicos sino otros poderes no científicos precisamente. La táctica es muy fácil de reconocer, se pasan décadas alabando la juventud y después nos “patologizan”  la vejez. Recordemos que esta sociedad tiene más viejos que jóvenes y es un buen mercado por tanto este de las personas mayores de 40 años que por ejemplo en España somos el pico poblacional mayor ahora mismo.

Ya me extrañaba a mí que no hubiera hormonación a gran escala para los varones como se consiguió con las mujeres y los anticonceptivos o con la administración hormonal en la menopausia afortunadamente ya descartada por peligrosa. Ahora todo varón mayor de 40 años “como está enfermo” ¿debe tomar testosterona?…  Lo que no dice el galeno es que cualquier hormona sexual masculina o femenina, incluso tratamientos que interfieren en el metabolismo hormonal sin ser propiamente hormonas, producen un cambio en la dominancia cerebral y debilitan o anulan el rol biológico que se debe  desempeñar dicha persona y que, con ello, al comportarse la persona de manera diferente se facilita la aparición de conflictos y enfermedades, se dificultan las relaciones interpersonales ya sean sociales o de pareja, y finalmente disminuye mucho el  poder personal o  aumenta el índice de depresiones, por ejemplo. Lo que para entenderlo hay que conocer la  NMG.

Los ciudadanos querremos la perfección, como él dice,  pero creo que la idea de ésta nos ha sido implantada por el dogma científico y los medios de creación de creencias, por lo que no somos culpables, salvo sólo por creernos todo lo que nos dicen. Y lo gracioso  es que siempre no nos dicen lo que no les  interesa: por ejemplo que la testosterona exógena  tiene sus efectos secundarios, mientras  si “publicitan” la nueva supuesta utilidad del “producto” en cuestión. No obstante el conferenciante si dice que hay deseos de manipular nuestra salud. Importante la recomendación de que volvamos a confiar en nuestro sentido común porque parece que nos hemos resignado a que nos digan lo que debemos o no debemos hacer y eso no debe ser así.

Es muy importante lo que explica sobre los sobre-diagnósticos de cáncer de mama, se están extirpando tumores y tratando con quimioterapia a personas cuyos “tumores” no les producirían ningún mal, y para entender la explicación  de esto recomiendo de nuevo  la NMG. La suposición de que si me quitan un cáncer pronto es mejor, es “falsa”. El diagnóstico precoz del cáncer no sólo no es bueno sino perjudicial… Yo comprendo que esto no se entienda pero el estudio ya está hecho y lo demuestra. Nos hemos acostumbrado a reaccionar no solo por el miedo sino por la desinformación en otras explicaciones de cosas que el sistema no quiere promocionar, porque tendrían que cambiar muchas otras.  Pero no es sólo la industria farmacéutica la que tiene la culpa, intervienen los medios de comunicación que son los causantes de que los “clientes” exijan cosas que no saben los problemas que puedan tener, “porque sólo se les dice que son buenas, necesarias y científicas” pero no la parte negativa del problema.

El tema de la obligatoriedad de dar antibióticos, por ejemplo, era porque los exigía la gente al médico, y ha sido sufrido por todos nosotros los médicos hasta hace bien poco. Porque se publicitaba en los medios ¿pagados por los laboratorios farmacéuticos? el supuesto peligro de no tomarlos, ¿con el objetivo de aumentar su venta?. Por fin esta cosa ya ha cesado de hacerse, pero no  cuando ya se ha evidenciado que cada vez hay más resistencias, sino cuando han perdido las patentes lo cual tampoco se explica en esta charla.

En cuanto a la medicalización del embarazo, totalmente de acuerdo en la inutilidad y peligrosidad de los tratamientos que se dan, y sobre todo en no sólo la no necesidad de las ecografías sino también en el perjuicio que los ultrasonidos tienen para el feto que los siente como una “agresión” o contaminación auditiva que seguramente sea terrorífica para él. La ecografía en el embarazo no está demostrado que sirva para nada, dice. Entonces ¿Por qué esa supuesta obligatoriedad?,  que vengan los obstetras  y lo expliquen. Con poner en la tele de vez en cuando lo bien que se ve el fetito con el aparatito y lo güais que es, ya tenemos el negocio implantado, sólo hay que pagar a los medios y publicitar las ecogafías en el embarazo así como crear el protocolo que las incluya para que lo sigan todos los médicos que no se molesten en profundizar en el tema como no es el caso de este.

Habla del sobrediagnóstico también de otros cánceres, como el de próstata, este es aún mayor que el de mama y se debe ahora, sobre todo, al uso “injustificado” del PSA como prueba para “cazar” víctimas para el tratamiento innecesario, que ronda actualmente el 60% de las personas que han sido “tratadas” perjudicándoles por este sobrediagnóstico.  Y claro que,  mejor publicitar de vez en cuando el PSA ¿para meter un poquito de miedo si no nos le hacemos?, liberarilzar su petición sin criterio clínico a cualquier médico, o incluirlo en algún protocolo de gran impacto en estos.  Por un lado nos quieren medicar con testosterona exógena “que aumenta el riesgo de cáncer de próstata” y por otro lado sobrediagnosticamos éste y promocionamos su tratamiento castrante con “antitestoterónicos”:  más tratamientos hormonales…

El temita del colesterol (que por cierto también tiene que ver con las hormonas) ya me parece  vergonzoso, solo decir que esos fármacos no sólo no son necesarios en la mayoría de las personas que se usan, sino que también son una intervención hormonal con todos los inconvenientes que antes hemos comentado, además de sus efectos secundarios descritos en las fichas técnicas.  Pero claro siempre tenemos el gran poder de hacer anuncios de yogures o similares hablando de lo malo que es el colesterol con un torero, o con quien sea que tenga impacto, y hablando de ello para que la gente lo vea como necesario. Pero en este caso lo peor son los médicos que se lo creen porque no están bien informados.

Resultaría que el médico receta cosas porque se cree obligado a ello, ¿o será para no perder su trabajo? y que, cada vez va siendo más conveniente no hacerles caso en todo, como demuestra la pregunta de la persona que se define en la charla final como “mal paciente”, y en su respuesta. Luego ¿no será que están obligando, de alguna u otra manera, a los médicos a recetar cosas que realmente no son justificadas científicamente?. Yo creo que sí. Y ¿Cómo se promociona esto?: pues estimulando la medicina defensiva, haciendo temer a los médicos la denuncia si no recetan tal o cual cosa y pudiera pasar otra no por ello exactamente pero que parezca tener  que ver con no haberla recetado. Y ¿Cómo se promociona la medicina defensiva?: pues sacando en los medios (de nuevo los medios) noticias de errores médicos y denuncias de pacientes.

El problema es que es el médico no está empoderado, nos están dirigiendo nuestra profesión, haciéndonos hacer cosas que “no son científicas”. Y el problema es también que la gente nos exige cosas porque las lee o las ve “en los medios”, es decir “que se promocionan irresponsablemente  en los medios”. Aunque también todo depende de si el ministerio de sanidad implanta o desestima cierta pauta porque ello implicará también que salga en los medios o no.

Entonces, dice que tenemos que tener compasión en la consulta: pues yo digo que más compasión necesita aún el  médico, que se ve obligado a hacer cosas que sabe que no son ni científicas (como pedir un PSA, poner una estatina, solicitar un escanner, prescribir un antibiótico, tratar rápidamente el cáncer de mama o de próstata, pautar testosterona…) y que sabe que son perjudiciales para el paciente porque, si no, puede o perder su trabajo por oponerse a los mandatos del sistema o hacer de este un suplicio porque los pacientes incluso le acusen de “mal médico” continuamente, porque no hace lo que dice la tele que hay que hacer, incluso se vea amenazada su seguridad laboral. Porque nuestro trabajo señores, está dirigido: por el sistema, por la industria, mediante los medios de comunicación y los ministerios, y de otras maneras. Por eso este doctor habla por fin, pero sólo una vez jubilado, y se atreva a hablar pero  haciendo chistes, aunque siempre  diga que se trata de cosas muy serias, porque a lo mejor los médicos en activo no pueden hacer ni eso. Se le agradece no obstante y mucho que informe a los “usuarios del sistema” y a los otros médicos de estos temas.

Dice que hay que tener compasión y darle al paciente el fármaco que te pide ¡toma ya!, porque el paciente, si no, “sufre” ¡toma paternalismo y proteccionismo contraproducente!, perdóneme que le diga. Por ahí no paso, yo se lo receto para no crearme problemas pero no porque el paciente vaya a ser más feliz así. Y si lo es será porque está “engañado” a la vez que el médico se engaña a si mismo haciendo lo que “no debería hacer” simplemente porque nos sentimos presionados: por las prisas, por las exigencias, por la medicina defensiva, porque no somos dioses y no lo sabemos todo… En el 20% de las situaciones prescribe en contra de la ciencia, dice,  y según él eso es justificable. Pues entonces creo que ya es justificable todo: como que el 80% de los tratamientos que prescribimos en medicina general no estén realmente validados científicamente y sin embargo muchos sean prácticamente obligatorios por la medicina defensiva de la que hablaba antes.

Las colonoscopias para diagnosticar precozmente el cáncer de colon “no disminuyen la mortalidad” además de tener posibles complicaciones graves. Y ello, que no disminuyan la mortalidad, no es que no se entienda porque se puede hacer muy bien, estudiando NMG. Le agradecemos de nuevo que lo  diga tan claramente enfrentándose al establishment. Como cuando dice que  si aumenta la incidencia de algo es porque se diagnostica más, en este caso hablando del melanoma. En cuanto a que el sol produce cáncer no me lo creo ¿Qué pasa con los melanomas que salen en zonas protegidas del sol?…

“Ningún cribado de cáncer tiene fundamento científico y todos producen daño aunque alguno produzca beneficio”, según una cita de otro autor que oímos en esta charla tan bien documentada, otra cosa que también le agradecemos, su verdadero talante científico que no se empaña por su campechanismo y amenidad. Dice que la tecnología está permitiendo hacer cosas “que no debemos hacer”… Habla también de los “protocolos” realizados a veces por gente con conflictos de intereses: sin comentarios por mi parte, porque esto ya es vox pópuli.

No me creo que El Pais publicara su artículo sobre el bajo uso de la morfina en España porque fuera únicamente  importante, porque hay cosas mucho más importantes que no se publican de ninguna manera porque el sistema no lo permite, luego si lo publicaron, para mí es, porque interesaba publicarlo. No obstante no le quito mérito, pues como oncólogo fui totalmente consciente que cuando se debía usar este tratamiento del dolor (físico “y moral”) muchos médicos generalistas no se atrevían a hacerlo suficientemente en aquella época, no se ahora, seguramente por falta de experiencia y formación inadecuada en la especialidad. La morfina es un producto que, en dependencia de la dosis, puede ser mortal y supuestamente por esto se nos obliga a hacer una receta especial, sin embargo para otros fármacos en los que pasa exactamente lo mismo (por ejemplo el paracetamol) ¿por qué no se hace?. Parece que moralmente medimos por raseros diferentes situaciones similares y ello puede ser porque el cáncer se ha acompañado de un halo de “malignidad” que realmente no tiene por qué tener pero que hemos conseguido que sea así quizá por nuestro miedo o más bien “pánico” a nuestra propia muerte o a la idea de muerte en si.  Afortunadamente si opina que le parece que estamos llegando a un exceso de consumo de opiáceos porque el dolor también es parte de la vida, y de la enfermedad añado yo, y con una utilidad, no solo la de hacernos sufrir. Porque muchos dolores son simplemente mecanismos de defensa. Pero es que también la soportabilidad del dolor depende de la forma de afrontar y “entender” la enfermedad, pero esta sociedad “del bienestar” proteccionista nos está volviendo muy débiles, lo cual no va a favor de nuestro poder. No digo que haya que aguantarse el dolor, yo no lo hago, pero si que no hay que demonizarlo o tratar a los pacientes con proteccionismo.

Muy importante lo que dice de la justificación de la aparición de las sociedades de una u otra enfermedad. Sin comentarios.

Totalmente de acuerdo en que se transforman problemas sociales y políticos en supuestos problemas médicos y luego se intenta implantar que deben tratarse con medicamentos en vez de con medidas sociales. El sistema debe cambiar en estos aspectos, no se trata de mejorar la medicina, se trata de ser coherentes y responsables cada uno en lo suyo: los políticos los primeros. Y en aquello de no confundir medicina curativa con obligatoriedad de hacer una supuesta medicina preventiva, incentivos de por medio incluso también estamos totalmente de acuerdo.

En cuanto a la psiquiatría prefiero no hablar, él sabe mucho más, lo que si es cierto es que los psicótropos no curan así que deberían tenerse sólo, a mi entender,  como medidas de urgencia y paliativas pero no comparto que se usen  como tratamientos crónicos, más cuando ya hay conocimientos y terapias, que no incluye el sistema de salud muchas, que también sirven.

Muy bueno lo que dice sobre los intereses detrás de los congresos médicos…

Se le agradece a este médico sin duda su gran cultura y humanidad y que nos hace entender que a lo mejor también eso es lo que le hace falta a nuestra medicina, más que tanta ciencia que solo sería  para entender las cosas pero no para implantar obligaciones o controles o conseguir beneficios a su costa. Como se dice en el artículo ciencia y religión ( https://javierherraez.wordpress.com/2013/06/26/ciencia-y-religion/ )  NO hay que acabar con el conocimiento científico, sino romper su retórica de verdad, y el arma clave es el pensamiento crítico y la sencillez.

Pero afortunadamente, como dice sobre esta conferencia y su aforo: “esto hace 20 años sería imposible”, señal de que las cosas pueden cambiar. Una buenísima conferencia en suma, con su estilo y con su visión que debemos agradecer porque muchos otros no nos hemos atrevido aún ni siquiera a hacerlas. Chapó.

Anuncios