T. A. O.

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El papel de la creencia

Cuando se tiene en cuanta el papel de la mente observamos  que la creencia del paciente como sus situaciones vivenciales influyen en la evolución y el desenlace de la enfermedad, ya sea positivo o no. Lo mejor para el paciente es aquello en lo que cree, es absurdo llevar a un paciente a la medicina natural si en realidad no cree en ella, o que no se ponga quimioterapia por miedo como quieren justificarlo algunos cuando es en lo único que creen. Porque estas actitudes no le van a ayudar en nada sino todo lo contrario.

La creencia en el tratamiento debe estar también en el médico, que “cura más” eufemísticamente hablando si su fe es fuerte. Aunque los convencionales no crean en esto su creencia si influye y mucho, da igual que “piensen” que no es científico porque hay estudios que lo avalan.

Los médicos alopátas que creen en lo que hacen aunque no sea para curar sino muchas veces sólo para paliar, por estar apoyados por el sistema científico de creencias aumenta su poder de convicción en unos pacientes que ya traen el imprinting grabado de lo que es y lo que no es aceptable. Estos aguantan unos meses o años a pesar de recibir tratamientos paliativos, pero para ellos tienen “más razón” esos médicos a los que “obedecen” (también eufemismo), sobre todo porque los ven ¡tan convencidos! que parece como si se lo estuvieran ordenando.

El caso contrario es similar: médicos que no creen en la quimioterapia pero que tampoco saben detectar si podría ser lo que  necesita el paciente en ese momento, ya sea porque moriría de miedo si no la hace o porque su proceso tumoral esté en activo y realmente porque sea la única medida paliativa útil.

Mi responsabilidad es decirle al paciente lo que creo según está, la mayoría pueden pensar que no creo demasiado en un tratamiento concreto y se van a otro que sea fanático de lo suyo y que les diga: “haz esto que te vas a curar”. Para mí eso no es ser veraz porque mi forma de ver las cosas es otra y depende mucho de la actitud y de la situación del paciente. Por ello a dos pacientes con la misma enfermedad (en teoría) les puedo recomendar cosas diferentes pues hay otros datos a tener en cuenta, como su estado energético, su psicobiología y también sus creencias.

No obstante la creencia sóla también tiene mucho poder y cuando el paciente y el médico creen ambos en lo que hacen entonces funciona mejor. Pero si el paciente se cura como pasa algunas veces con medicina natural en casos supuestamente incurables, aunque sea maravilloso ninguno de los dos sabrán lo que ha pasado realmente porque preferimos pensar que se ha curado por el tratamiento y no es así, los hay hasta que se curan a pesar de él. Si se entiende lo anterior el ego del médico sufre una dura prueba y como aún seguimos sin poder decir al paciente con seguridad haz esto o no hagas aquello, la prueba es más difícil aún.

Y está también el poder del sistema que incluye, no lo dudemos, no sólo lo oficial sino también la red de soporte de la persona, sobre todo su familia que será la que le “autorice ”  (también eufemismo) con su apoyo verdadero, o le desautorice con su recriminación y miedo. Entonces entramos ya en el respeto o el amor, que son palabras mayores…

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